5 dimensiones para estados mentales positivos

Son nuestros estados positivos, esos momentos de certeza, de fuerza, de alegría, de optimismo, los que hacen la diferencia. En una dirección va el vivir repetitivo y automático de momentos grises, por otra dirección muy distinta la vida valiosa, en la que entusiasmados sentimos que el futuro se abre ente nosotros.
Por necesidad de supervivencia el sistema nervioso de nuestra especie ha evolucionado para aprender y recordar lo peligroso, lo negativo. Nuestra mecánica mental deriva espontáneamente de allí, pero hay formas de recablear nuestro sistema nervioso, de entrenar nuestra mente para que desarrolle y mantenga estados positivos.

-No podemos afianzar estados mentales positivos si nuestras intenciones o actos son moralmente inaceptables para nosotros mismos-


Hay cinco dimensiones en las que necesitamos ejercitar nuestra mente para alcanzar estados positivos cada vez más frecuentemente y de mayor duración. Con diferentes nombres estas dimensiones han sido enfatizadas por los maestros de todos los tiempos y lugares.
La primera, el apoyo de las siguientes, es una base moral que integre nuestros actos, nuestros pensamientos, emociones y tendencias.
De una forma u otra todos tenemos ideas morales, algunos más meditadas y acabadas, otros por imitación, otros de forma difusa y esporádica, pero siempre hay algo de eso dando vueltas en nuestro interior.
estados mentales positivos
Podemos cultivar estados mentales positivos y de confianza
No hay estado mental positivo si nuestras intenciones o actos son moralmente inaceptables para nosotros mismos. En algunos casos la contradicción se siente de inmediato, en otros encontramos justificaciones que satisfacen pseudo raciocinios, pero el sufrimiento siempre emerge  ¿Qué estado positivo podría surgir del falseamiento y oposición internos?
La segunda dimensión para lograr estados positivos es estar atentos, “despiertos” dirían algunos maestros para marcar la diferencia entre la atención rutinaria refleja y la atención sabia, ejercida con intención trascendente.
Despiertos para darnos cuenta de nuestras intenciones, actos, pensamientos, emociones, tendencias, y de los efectos que todo esto genera en nosotros, en los demás y en el mundo.
Es esta atención la que va descubriendo la distancia entre lo que es y lo que queremos realmente que sea, es esta atención la que nos mantiene en contacto con el camino hacia los estados positivos, generando capacidad de tener dirección.

-Necesitamos aprender de la experiencia, lo que es literalmente aprender a no repetir errores emocionales o mentales-


Y como se dice en budismo, hasta que nos iluminemos vamos a caer mil veces en la distracción, vamos a andar y hacer por la vida como dormidos, pero cada momento de atención verdadera nos servirá de orientación para volver a tomar el camino de la felicidad y la plenitud… Y además los momentos de atención van siempre sumándose, haciéndose más fáciles y frecuentes.

La tercera dimensión para cultivar nuestros estados positivos es el discernimiento en esos momentos de atención ¿Cómo he actuado antes ante situaciones como esta? ¿Cuál fue el resultado? ¿Qué situaciones y efectos han surgido de las presentes condiciones?
En esta dimensión nos aplicamos a aprender de la experiencia despierta, aprendemos literalmente a no cometer errores. Vamos entonces acrecentando la sabiduría que nos aleja de lo que destruye y causa sufrimiento y confusión; sabiduría que nos ayuda a no tropezar de nuevo con piedras conocidas. Nuestro conocimiento de lo que llamamos realidad va haciéndose más preciso y útil.
El discernimiento sirve también para ir perfeccionando nuestras prioridades y eligiendo vías de pensamiento y emocionales cada vez más constructivas y positivas.

-La práctica cotidiana de Yoga y Meditación están tan ligadas a los estados positivos-


Paciencia es la cuarta dimensión. Porque aún cuando vamos progresando en las anteriores, aún empeñándonos en hacer lo mejor que podemos, de vez en vez erramos.
A veces con suaves desviaciones que nos incomodan ante nosotros mismos. Otras veces fallamos horriblemente, creándonos problemas y sufrimiento y desparramándolo alrededor. Lo dicho, hasta que nos iluminemos esto va a suceder.
En esas situaciones cultivar estados positivos es aceptar las consecuencias, incorporar ese sufrimiento como recordatorio para la próxima vez estar más atentos o tener mejor discernimiento, y volver a la atención despierta… Sin olvidar de reparar el error doblemente.

La última dimensión atraviesa y mantiene activas todas las demás: aplicar energía; esforzarse, en términos de sostener esa energía aplicada y su dirección de manera estable y constante. Ni la mejor de las intenciones puede materializarse si no hay una energía que la concrete, que la manifieste en el mundo.
Por eso prácticas como el Yoga y la Meditación están tan ligadas a los estados positivos, porque eliminan del cuerpo y de la mente vías de mal gasto y pérdida de energía liberando toda esa fuerza para cultivar con habilidad estados mentales positivos de manera cada vez más frecuente y duraderos.


Texto de Roberto Martínez CC-BY-SA-4.0
Foto: por aka Tman CC-BY-SA-2.0

La expresión que crea vida


Creemos expresamos sólo cuando ponemos nuestra intensión en ello ... y no prestamos atención al modo en que lo hacemos diariamente.

No hay vida sin expresión. La calidad de ambas está estrechamente relacionada y depende de nosotros más de lo que suponemos.



Comencemos por donde no solemos hacerlo habitualmente: poniéndonos de acuerdo.
Iniciemos juntos una aventura, dejémonos llevar por la curiosidad, por el vértigo de adentramos en tierras poco conocidas: nuestro propio mundo interior. En general creemos conocemos, y saber el qué y porqué de lo que nos sucede... todo es más o menos llevadero mientras las cosas están en orden, pero cuando la vida se nos enreda, cuando las circunstancias se complican y la realidad parece zamarrearnos, descubrimos la escasa adaptabilidad de nuestros impulsos, sentimientos y capacidad de actuar.

Recorramos entonces los paisajes habituales pero con verdadera actitud de conocer y descubrir; como todo aventurero que se precie no vamos a ser demasiado formales; con espíritu más práctico que científico iremos intentando resolver sobre la marcha las situaciones que se nos presenten.
No intentaremos grandes precisiones ni desarrollar nuevas teorías, como buenos aventureros simplemente echaremos un vistazo y trazaremos apenas un bosquejo del mapa interior.
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Además de expresarnos en cada acto damos dirección a nuestra vida

Cuando hablemos aquí de «expresión» vamos a referimos a la manifestación en el mundo de nuestros contenidos y estados interiores cualquiera sea la vía por la que esta se produzca; no hacen falta mayores definiciones para nuestro propósito ya que cada uno puede sentir a que nos estamos refiriendo.
No caigamos en la trampa de considerar como expresión sólo palabras y gestos, o de restringir tal acción a una de sus manifestaciones como es la expresión artística. Siempre estamos expresándonos por mil vías simultáneas.
Y no nos pongamos teóricos. Al hacer referencia a «la vida» vamos a ser muy concretos: se trata de la existencia cotidiana, de ese vivir todos los días en el trabajo, el hogar, las amistades o el supermercado ... y más concretos aún seremos con respecto al sujeto de nuestro análisis, no es ninguna elaboración filosófica ni definición psicológica: hablaremos de nosotros mismos, así como nos vemos, nos sentimos y pensamos habitualmente.


EXPRESANDO LA VIDA

- Cada «calidad» de expresión se vincula con una calidades de vida en consonancia -

Podríamos distinguir entre las expresiones a nivel volitivo, cuando hacemos o decimos algo adrede, de cuando no es adrede pero manifiesta en el mundo nuestra intención. Esto resulta claro, si no busquemos en nuestra experiencia todas esas situación en la que los silencios o estados de pasividad fueron más significativos y afectivamente contundentes que si hubiéramos dicho algo.

Hay expresiones de otro tipo, la manifestación de los estados interiores, en las que no tenemos la intención pero puede verse cuando estamos enojados, abatidos, cuando estamos felices o en calma. Somos seres en continua interacción con lo que nos rodea y casi todo lo que sucede en nuestro interior se refleja en el mundo de alguna manera; con frecuencia más allá de lo que pretendemos.Todo lo que está vivo está siempre expresándose.
Y si vida y expresión están tan indisolublemente unidas que parecieran ser lo mismo es evidente que diferentes estados interiores, diferentes maneras de vivir, se corresponden con expresiones que son extensiones de ellas. Diferentes «calidades» de expresiones se vinculan estrechamente con calidades de vida que les corresponden.


"VIVIR MEJOR"

- Paz interior no se opone a la abundancia material, la serenidad no es irreconciliable con una vida dinámica -

Ya que somos audaces aventureros exploremos un poco también por aquí. A casi todos nos gustaría «vivir mejor». Solemos dedicar nuestros mejores esfuerzos a ello y pensamos en el futuro como la oportunidad para que estos rindan frutos. Lo que no hacemos tan seguido es revisar esa idea de «vivir mejor», porque es muy distinta para cada persona, y suele serio también para la misma persona en diferentes momentos de su existencia.

Este anhelo de vivir mejor es un motor importante y actúa siguiendo una idea que opera en el trasfondo; mezclando nuestras necesidades más burdas con los ideales más elevados. Mezclando lo que intentan instalar las convenciones sociales, la publicidad y el mundo del consumo, con lo que surge de nuestro corazón. Así se nos hace difícil orientarnos, y sin damos cuenta actuamos siguiendo impulsos y valores a veces contradictorios.

¿Qué es para mí «vivir mejor»? ¿Mejor auto, una casa grande... viajes, dinero... éxito en mi actividad? o ¿La tranquilidad, la felicidad, la armonía y el equilibrio de vida? ¿Quizás una combinación de todo eso?
Si tuviera que priorizar, como habitualmente sucede en la vida ¿Qué de estas cosas y estados preferiría por sobre los otros?
No estamos oponiendo dos tipos de vida diferente entre los que haya que elegir; la paz interior no se opone a la abundancia material, y la serenidad no es irreconciliable con una vida dinámica... es cierto que suelen ser cuestiones un poco difíciles de armonizar pero es cuestión de conocer cómo y entrenarse.
Consideremos cuánto tiempo y esfuerzo dedicamos a aprender a leer , a caminar, o a nuestra actividad... ¿Cuánto hemos dedicado a aprender a vivir? En proporción posiblemente casi nada, vamos viviendo «como nos sale»... y así nos sale a veces.

Bien, la cuestión es la idea de mejor vida con la que nos manejamos: mientras más clara y consciente más fácil resulta ordenar las acciones en pos de ella, evitando dilapidar energía en cuestiones que se oponen o nos desvían.
Entonces, si tenemos claro cuál es esa vida mejor que deseamos debemos ir poniendo nuestras expresiones en concordancia con ella. Si queremos vivir felices expresémonos positivamente y con alegría. Como que somos aventureros honestos no estamos hablando de actitudes del tipo «Que alegre que me siento mientras mi vida sentimental se hunde» sino de direccionar las energías en sentido positivo: «De este trance doloroso voy a aprender a entender y hacerme entender, voy a desarrollar compasiva fortaleza extrayendo lo que haya de positivo»... claro, para eso hace falta templanza y valor, pero son los atributos mínimos de cualquier aventurero, y una capacidad que pueden desarrollarse.


DIFERENTES CALIDADES DE VIDA.

-  «Yo soy así» parece argumento suficiente para justificar cualquier cosa -

Todo esto parece muy obvio; pero si así fuera debería verse en nuestra conducta, cosa que no siempre sucede. Y no cuidamos mucho el modo en que nos expresamos... sucede como sucede, sale como sale.
Buena parte de esto se debe a que pensamos que la relación es totalmente mecánica: que así como me sale es la única manera en que puedo expresarme, que a determinados estados o situaciones se le corresponden por fuerza ciertas expresiones. Nos expresamos de cierta manera porque así lo hicimos la primera vez en una situación similar y salimos del paso... pero nunca nos fijamos luego, con  tiempo y sin apremio, si esa es la mejor manera.
Mucho tienen que ver la educación y la socialización, el simple contacto cotidiano: aprendimos a expresamos de cierta manera, incorporándola a esa noción vaga de «yo soy así» que parece argumento suficiente para justificar cualquier cosa.


PARA VIVIR MEJOR

- Que brille en cada uno de nosotros eso que nos hace únicos e irrepetibles -

Para que nuestra aventura sea completa debe tener un final feliz: la clave está en recordar siempre que la vía es doble: así como la calidad de vida que llevo se manifiesta en mis expresiones, puedo construir otra calidad de vida recurriendo a otro modo de expresarme. El punto es romper el círculo mecánico, es elevar la calidad de mis expresiones para que comiencen a generar el tipo de vida elegido.

Ahora podemos mirarlo sin temor ni eufemismos: nos podemos expresar con violencia, vulgaridad y pesimismo... o ser armoniosos, sutiles, positivos y optimistas. Indefectiblemente la vida se ordenará a nuestro alrededor de acuerdo con lo que hagamos.
Es el nivel de nuestro ser el que atrae la vida, más allá de toda consideración no podemos conseguir lo mismo de una pepita de oro que de una vulgar piedra. y si hay aventura que valga la pena es el descubrimos a cada instante, el aprender a vivir, a liberamos, el autoconstruimos y construir un futuro propio y digno de nosotros mismos.

Entonces brillará en cada uno de nosotros eso que nos hace únicos e irrepetibles, el oro de nuestro interior. Entonces cada instante cotidiano será una verdadera oportunidad o paso hacia el futuro que pretendemos.
Comienza a expresarte con optimismo, deja que esas expresiones resuenen en tu corazón aunque cueste un poco al principio... y no dudes que la vida que anhelas viene hacia ti.


Texto de Roberto Martínez
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Foto: Kaya, por Gu CC-BY-SA-2.0

Para que la imperfección no opaque la felicidad


Decía Epicteto que “Es un necio quien cree que la libertad consiste en que todo ocurra de acuerdo con nuestros deseos”  y casi todos estamos de acuerdo con ello. Pero cuando las cosas "no son como deberían ser" nos frustramos, nos rebelamos, nos enojamos, sufrimos de mil diferentes maneras. Las sesiones de asanas Yoga con su combinación de estímulo desafiante y aquietamiento interior y exterior van creando en nosotros las habilidades para salir con prontitud de esos estados.

Ante lo defectuoso nuestra vida se ve alterada y  se vuelve imperioso hacer algo, necesitamos restituir el orden esperado y cumplir nuestra expectativa; comenzamos entonces a improvisar, a chocar contra las circunstancias, nos estresamos, nos alteramos, problematizados, enojados contra lo imperfecto  en proporción a la importancia que le damos a la falla.

-Imperfecto es lo que no coincide con el ideal, con el estándar, con el objetivo que tenemos-


aros imperfectos y bellos como el Yoga
La belleza resplandece en lo que es único
Además con bastante frecuencia nuestros planes sufren accidentes que trastocan "lo que iba a ser", "lo que tenía que ser". Lo que se prometía perfecto termina no siéndolo y lo incompleto, lo defectuoso nos complica la existencia. Entonces nos sentimos justificados en la incomodidad, la rebelión y la tensión interna; y aquello de que "nadie es perfecto"  queda sólo para muy restringidas situaciones, cuando nada que realmente nos interese está en juego.

Reaccionamos pero no nos preguntamos qué es lo que esa imperfección está mostrando. Es indispensable entender que imperfecto es lo que no coincide con un ideal, con un estándar, con un objetivo que tenemos. Cuando eso sucede nuestra vida es afectada, sin embargo más de una vez el problema está en la expectativa: objetivos inalcanzables, ideales desconectados de las condiciones reales, expectativas sin sustento.

- Aún cuando la expectativa sea razonable la imperfección aparece por todos lados-


Está bien tener ideales y ponerse metas desafiantes siempre que sean parte de un proceso orgánico y realista. Más de una vez, por un voluntarismo ingenuo o por presiones interesadas nos encontramos buscando el cofre de oro al final del arcoíris. Cuando nuestras metas e ideales se vuelven tiranos que generan sufrimiento en nuestra vida y lo multiplican a nuestro alrededor es señal de que algo no está bien con ellos, y que el camino paras por buscar con sabiduría el punto de encuentro entre la expectativa y la posibilidad.
Y aún cuando la expectativa es razonable la imperfección aparece con frecuencia. Más de una vez nuestras mejores intenciones generan efectos no deseados, la relación con quienes amamos tiene claroscuros, los objetos se rompen, las máquinas fallan, el clima empeora, las instituciones tienen falencias y las leyes mil recovecos; nuestro cuerpo envejece y a veces enferma, nosotros mismos no terminamos de ser tal como querríamos.

Ante la imperfección y el accidente dos caminos se abren ante nosotros: el más habitual es quedarnos atrapados en nuestro enojo y alteración, perdiendo energía,  juzgando con rencor, intentando forzar las cosas y alimentando diferentes tipos de violencia que hacen que nos sintamos peor y generemos mayores problemas. Damos lugar en nuestro interior y en nuestra acción a condiciones que nos impiden cualquier tipo de acción hábil.
El otro camino es actuar sobre lo sucedido, sobre las condiciones interiores y exteriores; adaptarnos activamente buscando la salida primero del estado interior y luego de la circunstancia. Para ello es esencial entender y aceptar que cada uno de esos eventos imperfectos son sólo eso, y no agregarles nada más, no transformar un hecho en una historia, algo eventual en un objeto mental permanente.

-La práctica regular del Yoga ofrece constantes oportunidades de transformar la imperfección en crecimiento y libertad-


Como dice Eckhart Tolle el noventa por ciento de nuestro sufrimiento es innecesario. Buena parte del sufrimiento ante la imperfección comienza con una relación poco realista y reactiva ante lo imperfecto, porque la imperfección es inevitable, está siempre y por todos lados. Es imposible mantenernos apartados de la imperfección y los accidentes, como dijo el filólogo Fausto Cercignani "La perfección es el sueño de la imperfección que se rehúsa a despertar".

Una vieja historia de la antigua China cuenta del joven Rikyu que aspiraba a dominar la ceremonia del Te para lo que acudió a Takeno Jo, el más renombrado maestro de ese arte. Como prueba el maestro pidió al aspirante que pusiera en orden su jardín, trabajo al cual Rikyu dedicó el día entero cortando la hierba, podando arbustos, moviendo piedras y limpiándolo todo.
Cuando terminó miró el jardín, estaba inmaculado pero algo faltaba. Fue hasta el cerezo en flor y lo sacudió… algunas flores bajaron planeando hasta el suelo en un irregular patrón. Ahora el jardín era verdaderamente bello.
Takeno Jo, que observaba desde el pórtico supo que Rikyu estaba en condiciones de honrar la ceremonia del Te. Lo que está vivo crece, madura, se trasforma, eso es parte de la belleza y evolución natural.

El espacio de la felicidad empieza a abrirse cuando aceptamos la inevitabilidad del cambio y el accidente, y nos relacionamos proactivamente con ellos, cuando mantenemos una relación adaptable con nuestras expectativas, cuando entendemos que la imperfección es inevitable, reaparece en nosotros el aire fresco de la libertad, de las posibilidades; y encontramos en nuestro interior la fuerza y las capacidades para ser parte activa del proceso de transformación. La práctica regular del Yoga nos ofrece constantes oportunidades de enfrentar y transformar la imperfección volviéndonos constructores de una existencia plena.


Texto de Roberto Martínez
Creative Commons License  Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0  International License.

 Foto: Imperfección por Marina del Castell CC-BY 2.0

La verdad que te construye

Las filosofías orientales se han esforzado por milenios en encontrar los medios para superar las vicisitudes y los sufrimientos de la vida humana… es decir: nuestros contratiempos y pesares.
Esa promesa y enfoque práctico y directo llaman nuestra atención, pero a veces quedamos entre confundidos y desalentados por ideas e imágenes que nos resultan extrañas e inentendibles.

Yoga es la capacidad de conectar con el significado personal

En todas las filosofías prácticas de oriente la verdad es concebida como herramienta de liberación. No tiene valor en sí misma, sino como útil que nos permite acceder a una forma de vivir plena, alegre, fructífera.
La verdad requiere además de ser conocida ser ejecutada y se  sostiene en nuestro hacer cotidiano por cuatro columnas que le dan solidez y estabilidad.  Estas cuatro columnas definen también todo el resultado de nuestras acciones, porque el fin siempre pre-existe en los medios.


- En las filosofías de oriente la verdad es concebida como herramienta de liberación-

 

La primera columna es TOMAR TOTAL RESPONSABILIDAD de nuestras acciones, reacciones, sentimientos y pensamientos. Tanto cuando nos enorgullecemos como cuando nos arrepentimos ellos somos nosotros en acción y nada ni nadie más.

La segunda columna son PUNTOS DE REFERENCIA MUY CLAROS. Aquí están principios y valores que no negociamos ni con las circunstancias, ni con nuestros gustos y disgustos, ni con nuestras comodidades e incomodidades. Las referencias ayudan a saber siempre dónde estamos y hacia dónde necesitamos dirigirnos.

El tercer pilar es superar las distracciones de lo urgente y ENFOCARNOS EN LO REALMENTE IMPORTANTE, en lo que hace la diferencia a largo plazo y marca el rumbo en nuestra vida.
El último pilar cierra el cuadrado poniéndonos de nuevo al principio… pero diferentes, sólidos, estables, porque en este punto CONVERTIMOS LA VERDAD EN ACCIONES CONCRETAS allí donde la vida nos lleve.

Incorporando estas cuatro prácticas vamos librándonos de las constantes trampas que egos y mentiras nos tienden, y además de saber que estamos en camino hacia la plenitud SENTIMOS QUE ESTAMOS EN CAMINO… DISFRUTAMOS NOSOTROS Y DISFRUTAN LOS QUE ESTÁN A NUESTRO ALREDEDOR.


Texto de Roberto Martínez CC-BY 4.0
Foto  de Martinak15 CC-BY 2.0

La co-creación de tu mundo

Cuando hablamos de creatividad tendemos a pensar en el lo artístico… o en alguna puntual irrupción de lo novedoso en el campo de lo rutinario… Asociamos la creatividad con individuos de talentos fuera de lo común y con ámbitos especiales… diferente de nosotros ¡No es así!
Hemos descuidado un imperativo vital, y llave de la vida exitosa, abundante y plena.
¿Qué tiene que ver la creatividad contigo? ¿Cómo cultivarla para dar amplitud inesperada a tu vida?

alegria y creatividad manifiestas en co-creacion
Dar cauce al entusiasmo para encontrarse a uno mismo

Además de la red de responsabilidades, obligaciones y hábitos que limitan nuestra libre manifestación, vivimos en un entorno de conocimientos y actividades enfocados y especializados. Nuestra vida es casi repetición, rutina… conocidos y estrechos recorridos donde nuestro Ser se asfixia y opaca.
Por eso ser creativos es un imperativo vital, y no una opción de los que tienen dotes artísticas. La creatividad es ingrediente indispensable de la vida sana… y está en absolutamente todos nosotros, porque todos podemos soñar, imaginar, y  hacer extendiéndonos fuera repetición. Cuando damos espacio a nuestra creatividad nos armonizarnos con la vida en su permanente cambio, sumamos y fluimos.

Todos somos creativos … sólo necesitamos dejar de repetir los viejos caminos y repertorios, y  asomarnos a donde no lo habíamos hecho antes.

PRIMER PASO, DA CAUCE A TU ENTUSIASMO: ¿qué te llama la atención? ¿qué despierta tu curiosidad? ¿qué te gustaría hacer aunque no lo hayas hecho antes? ¿Qué te llama aún cuando no te sale bien?  Si puedes responder a estas preguntas dentro de tus actividades actuales ¡hazle lugar
allí!  si no, desempolva alguna vieja afición o desarrolla una donde tu entusiasmo sea al mismo tiempo guía y meta.
¡Hazte espacio! ¡expándete en nuevas direcciones!

SEGUNDO PASO, EQUILIBRA TU VIDA: Si tus días son sedentarios busca lo que requiera movimiento, si te la pasas en interiores busca lo que te lleve afuera, si estás todo el día soledad busca gente… y al revés si al revés es tu caso… El objetivo es balancear y enriquecer tus experiencias, tus conocimientos y tus habilidades.

TERCER PASO,  PONTE EN MARCHA: en lo que hagas o en la afición que cultives sé el protagonista y motor de lo que sucede.

CUARTO PASO, VÉ POR MÁS: que tu trabajo o afición te ponga en situaciones que requieran de ti nuevas habilidades, nuevos conocimientos; que amplíen tu mente y la gama de tus experiencias.
Sigue estas sencillas ideas y muy pronto todo a tu alrededor tendrá nuevas y positivas formas y colores.

Tu Ser trascendente y tu personalidad estarán alineados y serás co-creadora de la realidad, del futuro… de la vida.



Texto de Roberto Martinez CC-By 4.0
Foto de Shannon Kringen CC-BY-SA 2.0